No al aborto en el Perú

En el mes de abril del 2009, un virus llamado ‘la gripe porcina’, fue detectado en la ciudad de Méjico. Poco a poco se fue extendiendo por el mundo, hasta alcanzar las características de una pandemia. Medidas muy serias se han implementado en varias partes del mundo para tratar de controlar esta pandemia, y limitar el número de fatalidades. Hasta el momento (Octubre 2009), 4735 personas han muerto por este virus. Recientemente, el Presidente de los Estados Unidos declaró un estado de emergencia, dado el número de muertes en ese país.

Aunque este número de fatalidades es muy lamentable, hay otra pandemia que ha provocado una cantidad de muertes inmensamente mayor a la de la ‘gripe porcina’. Es una pandemia artificial, producida por los seres humanos, y protegida por las leyes de la mayoría de los países del llamado ‘primer mundo’. Esa pandemia se llama el aborto, y es responsable por la muerte de millones y millones de seres indefensos, cada año.

El aborto ha sido practicado desde tiempos antiguos. Sin embargo, ésta práctica comenzó a ser legalizada por el año 1960. En muchos sentidos, es el resultado natural de la revolución sexual, que se dio luego de la Segunda Guerra mundial.

Uno de los argumentos que se usó para defender la legalización del aborto fue que se trataba simplemente de querer legalizar algo que ya se venía practicando en forma clandestina, con los riesgos consecuentes para las mujeres que lo hacían. Los defensores del aborto, afirmaron que la legalización del aborto no resultaría en un incremento en el número de abortos. Pero, ¿qué nos dice la historia? Veamos algunas estadísticas:

INGLATERRA: Legalizó el aborto en 1961. En ese año, el número de abortos fue 14,300.

Para el año 2006, hubo 200,000 abortos.

EE.UU.: Legalizó el aborto en 1973. En ese año, el número de abortos era unos 500,000. Pero a

partir del año 1978, la cifra alcanzó 1,300,000 por año. Durante los últimos 30 años, el

número total de abortos en EE.UU. alcanzó la cifra de 45,000,000.

ESPAÑA: Legalizó el aborto en 1985. En ese año, hubo unos 20,000 abortos. En 2008, la

cifra alcanzó 100,000.

En la actualidad, algunos países de América Latina están considerando legalizar esta práctica. El congreso del Perú, por ejemplo, está considerando despenalizar el aborto eugenésico1 y el aborto de un bebe concebido por violación. Como hijos de Dios, tenemos la responsabilidad de pensar este tema, y entender la manera en que Dios quiere que actuemos. Para ayudarnos, debemos primero considerar la actitud del mundo hacia el aborto, y luego lo que dice la Palabra de Dios acerca de la vida. Finalmente, estaremos en la condición de poder responder la pregunta acerca de qué debemos hacer nosotros, como evangélicos, frente al aborto.

1. LA ACTITUD DEL ‘MUNDO’ HACIA EL ABORTO

Lo primero que debemos notar, en cuanto a la actitud del ‘mundo’ hacia este tema, es la falta total de lógica en el asunto. Uno no tiene que estar mucho tiempo en los países del primer mundo, para darse cuenta de la manera en que luchan por defender ciertas formas de vida. Por ejemplo, en la mayoría de estos países hay ONG’s y entidades benéficas, cuya misión es proteger los derechos de los animales. Hay entidades que velan por el bienestar de las mascotas, y enjuician a ciudadanos que no cuidan debidamente a sus perros o gatos. Otras entidades luchan por defender la vida y el medio ambiente de toda clase de animales – desde murciélagos hasta ballenas. En Inglaterra, una de las conocidas entidades que protege a los animales del abuso, tiene un presupuesto anual de 150 millones de dólares.

Lo extraño, y aparentemente ilógico, es que la misma sociedad que defiende los derechos de los animales, mata legalmente a 200,000 bebes cada año. La pregunta es, ¿por qué?

Al responder a esta pregunta, lo primero que tenemos que reconocer es que hay casos sumamente difíciles, con los cuales los médicos tienen que lidiar. Cuando ellos saben que una madre está gestando un bebé que nacerá severamente malformado, casi sin poder usar su cerebro o coordinar su cuerpo, ellos entienden bien la enorme dificultad que la madre tendrá para cuidar de ese bebé. O tomemos el caso de una niña que ha sido violada repetidas veces por un familiar, y está totalmente destruida sicológicamente. A la edad de 13 años, ¿cómo podrá llevar ese bebé indeseado por nueve meses, y luego verlo nacer, y cuidarlo? Ante estos casos, es en parte entendible que los médicos hayan argumentado a favor del aborto.

Sin embargo, debemos observar lo siguiente. En los países donde el aborto es practicado legalmente, solo 1% de los abortos son efectuados por estas razones. Esto indica algo muy importante. Los casos de violación y de bebes que nacen malformados son simplemente un pretexto, que se usa para dar una ‘fachada’ de prudencia al aborto, cuando en realidad, la razón por la cual muchas mujeres quieren tener el derecho de abortar es muy diferente.

En el contexto del debate que se está dando para legalizar el aborto, hay que recordar que a lo menos 90% de los abortos que se practican en la actualidad se deben al egoísmo, y a la falta de responsabilidad de los seres humanos. Por ejemplo, tomemos el caso de una chica de 20 años, cursando estudios universitarios, para lograr ser una mujer profesional. El sábado por la noche, sale a una discoteca, y termina embriagándose. En esa condición, tiene relaciones sexuales con un hombre casi desconocido, y unas semanas después descubre que está embarazada. ¿Qué hace? Bueno, lo primero que piensa es que realmente no conoce quien es el padre del bebé; no tiene una relación permanente con él. En segundo lugar, un embarazo a estas alturas, va a afectar negativamente su rendimiento en los estudios. Es más, al nacer el bebé tendrá que cuidarlo, y eso no le permitirá desarrollarse como una profesional. Por lo tanto, lo más fácil es simplemente ir al médico, y pedir un aborto, aduciendo que no está en condiciones sicológicas para llevar el embarazo, y criar al bebé. ¡Qué fácil! La chica ya no tiene problemas, ni el varón que lo engendró. ¡Solo el bebé muere!.

La cruda verdad es que el aborto sirve una función en particular – permitir a una sociedad vivir en total libertad sexual, donde se puede tener relaciones con quien quiera, pero sin sufrir las consecuencias. El único que ‘paga el plato’, como se dice, es el bebé.

En los 54 países donde el aborto ha sido legalizado, 26 millones de bebés mueren cada año. Para ayudarnos a evaluar esta cifra, recordemos que en los cinco años de la Segunda Guerra mundial, murieron un total de 55 millones de personas. Eso quiere decir que en la actualidad, cada dos años matamos la misma cantidad de personas que murieron durante la más cruenta guerra que el mundo jamás ha visto. ¡Eso es espantoso! Debemos recordarlo cuando personas se burlan de Dios, preguntando por qué Dios permite guerras. La contra pregunta sería, ‘¿Y por qué los seres humanos, legalmente, matan a más personas, que todas las guerras de este mundo jamás han matado?’ La pandemia de la ‘gripe porcina’ no se compara en nada con el aborto. Si el gobierno de los Estados Unidos está tan preocupado por 1,000 muertos por la gripe H1N1, que ha decretado un estado de emergencia, ¿cómo pueden seguir matando a tantos bebés, inocentes e indefensos, cuyo único crimen es tener vida?

2. LA ENSEÑANZA DE LA BIBLIA ACERCA DE LA VIDA

Aunque la Biblia habla muy poco acerca del aborto, hay principios muy claros en la Palabra de Dios, que nos ayudan a evaluar este tema. ¿Cuáles son?

a. La Vida es un Regalo de Dios

Lamentablemente, el mundo ‘desarrollado’ se ha olvidado de esto, o pretende desconocerlo. Muchos científicos (incluyendo los médicos) consideran que la vida humana es simplemente el resultado de circunstancias fortuitas. Este es el caso aun de la concepción humana. El cuadro que ellos nos presentan es que toda concepción ocurre automáticamente, cuando un espermatozoide penetra un óvulo, y lo fecunda.

La Biblia presenta un cuadro muy diferente. Según ella, Dios es el autor de la vida. Es cierto que Él ha establecido ‘leyes naturales’, por medio de los cuales gobierna el mundo. Pero, la vida (especialmente la vida humana) es un regalo de Dios. Sólo Él puede engendrar vida. Sin Su accionar, no habría concepción alguna. Es Dios quien, en Su misterioso poder y sabiduría, guía a cierto espermatozoide a fecundar el óvulo. Y luego, supervisa la multiplicación de las células, en tal manera que el ser que nace, tiene las características físicas y personales que Dios ha dispuesto. Todo padre tiene ciertas ideas acerca de cómo quisiera que su hijo o hija nazca (con qué facciones, etc.); pero no puede controlar eso. Es Dios quien da la vida; y a la vida, concede la forma y facciones que Él determina, en Su soberana voluntad.

Por eso, nadie tiene el derecho de matar a un bebé. Al practicar el aborto, lo que se está haciendo es asesinar a un ser a quien Dios dio la vida.

b. La Vida Humana Comienza en el Momento de la Concepción

Uno de los argumentos que se usa a favor del aborto es que lo que se está abortando, realmente no es una persona; es simplemente una parte del cuerpo de la mujer. Por tanto, ella, y solo ella, tiene el derecho de decidir qué hacer con ese pedazo de material orgánico, que yace en su vientre.

Pero, ¿qué dice la Biblia? Reconocemos que la Biblia no habla claramente del asunto, pero es bastante fácil alcanzar algunos principios fundamentales. La Biblia declara que hay diferencias fundamentales entre los animales y los seres humanos. Una de estas diferencias es que el ser humano es dotado con un ‘alma’ o ‘espíritu’; es decir, tiene una parte inmaterial, que sobrevive la muerte física, y que es de eterna duración. Ahora bien, ¿en qué momento nace esa alma? ¿Cuándo lo coloca Dios dentro del nuevo ser que ha sido concebido? Debe ser en el momento de la concepción. En el preciso instante en que el óvulo es fecundado, Dios crea el alma que vivirá para siempre. Eso es asombroso. Es parte de la maravilla de la concepción, y tiene consecuencias muy serias para el tema del aborto.

c. Dios Forma el Feto

Una vez que el nuevo ser tiene un alma eterna, comienza el proceso de la formación de su cuerpo. Para las cuatro semanas, el feto ya tiene un corazón, que comienza a latir. Poco después comienza a funcionar su cerebro. Durante el segundo mes de vida, se forman los ojos, los brazos, las piernas y los órganos internos. Para la semana 10 u 11, el bebé ya puede mover su cuerpo.

Los médicos pueden describir la manera en que el bebé se va formando en el vientre de su madre, pero la Biblia declara explícitamente que es Dios quien da forma al feto. En el Salmo 139, David expresa su asombro ante la maravilla del conocimiento que Dios tiene de él (Sal 139:1-6). Ese conocimiento se basa sobre el hecho que Dios siempre está con él (Sal 139:7-12), y también que fue Dios quien lo formó (Sal 139:13-18).

Porque tú formaste mis entrañas”, dice David;

Tú me hiciste en el vientre de mi madre” (v.13)

En el v.16 añade:

Mi embrión vieron tus ojos,

Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas

Que fueron luego formadas,

Sin faltar una de ellas”.

El “libro” del cual David habla, parece ser un plano o un diseño; como un plano arquitectónico. Según David, antes que él fue concebido en el vientre de su madre, Dios ya había diseñado el cuerpo que iba a tener. Dios supervisó todo el proceso del desarrollo del feto, para que el plan de Dios se cumpliera perfectamente. Esto quiere decir que cada uno de nosotros es una obra de arte de Dios.

¿Qué pasa, entonces, cuando hay un aborto? Humanamente hablando, el plan de Dios queda truncado. Lo que Dios iba a hacer en esa persona queda en nada. ¿Tiene un médico el derecho de hacer eso? ¿Tiene una mujer el derecho de interrumpir el plan de Dios para otro ser humano, simplemente porque tener un bebé es inconvenientes para ella?

d. Dios se Relaciona con el Feto

Cuando David dice que Dios vio su embrión, cuando aun estaba en el vientre de su madre, no está hablando en forma poética. Está describiendo la gran verdad que Dios es capaz de relacionarse con un ser humano, aun antes que éste haya nacido.

Los sicólogos nos dicen que la relación entre el bebé y su familia (sean padres, hermanos, abuelos, etc) se establece antes del nacimiento. Cuando la madre habla al bebé, él o ella va reconociendo su voz. Es igual con la voz del padre, y la voz de los hermanos (si los hubiera). Mi esposa cuenta que cuando ella estaba llevando nuestro primer hijo, él comenzaba a moverse mucho, al escuchar mi voz desde el púlpito. ¡Parecía que se emocionaba al reconocer la voz de su padre predicando! Si esto es cierto en la relación entre el bebé y sus padres, cuánto más no será cierto entre el bebé y su Creador.

Recordemos, por ejemplo, lo que Dios dijo a Jeremías, en Jer 1:5:

Antes que te formase en el vientre te conocí,

Y antes que nacieses te santifiqué, te dí por profeta a las naciones”.

El plan de Dios para la vida de Jeremías fue establecido aun antes que él naciera. ¿Qué hubiera pasado si la madre de Jeremías lo hubiera abortado?

O tomemos el caso de Juan el Bautista. Antes de su concepción, el ángel dijo a Zacarías:

…porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del

Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre” (Lucas 1:15)

¿No es esto increíble? La Biblia está diciendo no solo que Dios puede relacionarse con el bebé antes que naciera, sino que dicho bebé puede experimentar la gracia de Dios. Puede recibir la llenura del Espíritu Santo aun estando en el vientre de su madre.

Seis meses después, María, la madre de nuestro Señor, fue a visitar a Elizabeth. Al ingresar a la casa, leemos:

Y aconteció que cuando oyó Elizabet la salutación de María, la criatura saltó en su

vientre…” (Lucas 1:41).

¿Por qué saltó? Porque reconoció no solo la presencia de María, sino la presencia del Bebé que María llevaba en el vientre. Aquí tenemos algo tan extraño; un feto de seis meses (Juan), reconociendo a otro Feto de escasos días (el Señor Jesús). Las distinciones entre la vida antes y después de nacer se borran. La vida es una sola; comienza en el momento de la concepción, y es una vida que puede relacionarse con Dios el Creador.

Ante esta realidad, ¿cómo podemos legalizar el aborto? Es Dios quien da la vida; por lo tanto, solo Dios tiene el derecho de quitarla. ¡No tratemos de ser Dios!

3. LA RESPONSABILIDAD DEL CREYENTE FRENTE AL ABORTO

Jesús llamó a Sus discípulos a ser la ‘sal’ de la tierra. Esa es la tarea de la Iglesia. Uno de los propósitos de la sal es frenar la corrupción, y limpiar heridas. Claro, cuando una persona tiene una herida, no quiere que se le aplique la sal. Sin embargo, hay que hacerlo, para su bien. Cuando lo hacemos, la persona reacciona, al sentir el ardor de la sal. Sin embargo, sería irresponsable dejar de poner la sal sobre la herida simplemente porque la persona reacciona ante el dolor.

Esto nos enseña mucho acerca de la relación entre el ‘mundo’ y la Iglesia. El ‘mundo’ está infectado por el pecado. La tarea de la Iglesia es ser la ‘sal’, para frenar esa maldad, y limpiar la sociedad de los estragos del mal. Dios nos tiene en este mundo precisamente para hacer eso. La sencilla verdad es que, aunque el ‘mundo’ no nos quiere, el ‘mundo’ nos necesita. Y cuando la Iglesia actúa como ‘sal’, al ‘mundo’ lo incomoda; el ‘mundo’ reacciona. Lo más trágico es que hay países donde la Iglesia ha dejado de ser la ‘sal’, y eso ha permitido el avance de cosas como el aborto. Si la Iglesia Evangélica en Europa hubiera sido más fuerte, podría haber impedido las leyes que hoy en día permiten el aborto.

En América Latina, hay un porcentaje regular de evangélicos en cada país. Debemos contar por algo. Debemos defender a los indefensos, y salvarles la vida. ¿Qué podemos hacer frente al aborto?

a. Reconocer que hay Casos Sumamente Difíciles

En la lucha contra el aborto nunca debemos perder la sensibilidad ante casos difíciles – el caso de madres que están llevando bebés que tienen malformaciones congénitas, o de niñas que han sido violadas. Debemos sentir su angustia, y entender algo de su dilema.

De paso, debemos sopesar la pregunta, ¿por qué Dios permite el caso de bebés con males congénitos? Tres respuestas vienen a la mente:

  1. Dios permite estos casos para hacernos recordar la pecaminosidad del ser humano. Si no fuera por el pecado, no habría bebés con malformaciones. Cada bebé que nace con alguna malformación, es una ayuda visual, para enseñarnos el impacto del pecado en este mundo. Lejos de eliminar a esos bebés, debemos aprender de ellos.
  1. Dios permite estos casos para forjar ciertas cualidades en los padres: paciencia, compasión, amor, misericordia. Estos son atributos de Dios. Siendo creados a imagen y semejanza de Dios, Él quiere ver estas cualidades manifestadas en Su creación. Es la gracia de Dios que ayuda a los padres a cuidar de hijos malformados.

  1. Dios permite estos cosas, por la misma razón que permite gente pobre: para animar a la Iglesia a hacer algo al respecto. Debemos ser una comunidad de personas que servimos a los demás; y dichos casos nos ofrecen un amplio campo para servir a Dios, como lo hizo el Señor Jesús.

b. Ayudar en Forma Práctica

No es suficiente hablar en contra del aborto; es relativamente fácil hacer eso. Lo que hay que hacer es involucrarnos en casos específicos, y ofrecer ayuda práctica a las mujeres afectadas por los casos que hemos mencionado. Niñas embarazadas necesitan contar con el apoyo económico, emocional y espiritual de la Iglesia. Hermanos deben estar dispuestos a ofrecer sus hogares, para adoptar a un niño que nace producto de una violación. En el caso de familias con hijos discapacitados, los creyentes debemos ofrecer ayuda práctica, con apoyo económico, ofreciendo cuidar a tales personas por unas horas, para que los padres tengan un tiempo de alivio.

La Iglesia debe estar en la vanguardia de la ayuda a los más necesitados, para que cortemos algunos argumentos que se usan a favor del aborto, y así salvemos la vida de millones de seres humanos.

c. Advertir a la Sociedad del Peligro del Aborto

El mundo necesita saber del peligro que la sociedad corre al legalizar el aborto. El peligro de que el aborto vaya incrementando, una vez legalizada; el peligro que la legalización del aborto simplemente sirva para crear una sociedad cada vez más egoísta e irresponsable; y más que nada, el peligro que el aborto traerá sobre una sociedad el juicio de Dios.

No es una coincidencia que en los países desarrollados, las sociedades se van desmoronando. A la luz de Romanos 1:18-32, eso era de esperar. La crisis económica, los virus mortales, el avance del Islam, el colapso de los valores morales y familiares, todos estos son síntomas del juicio de Dios sobre esos países.

d. Orar por las Autoridades

Este es el deber de todo creyente. Debemos clamar al Señor, y pedir que conceda a nuestras autoridades la claridad de entendimiento para juzgar bien el caso del aborto, y la valentía para resistir la presión de los elementos de la farándula, etc., que siempre pugnan a favor del aborto, por razones interesadas.

e. Influenciar a las Autoridades

Si podemos, debemos hablar con las autoridades. Ir a verlas, invitarlas a una reunión de líderes, argumentar en contra del aborto, y hacer todo lo posible para influenciar sus mentes a favor de leyes que van de acuerdo con la Palabra de Dios.

Conclusión

Aunque más y más países están considerando aprobar el aborto, y a veces podemos sentir que estamos peleando contra un movimiento liberal imposible de frenar, tomemos aliento de lo que ha pasado en el país de Polonia.

Polonia es un país en el cual un alto porcentaje de la población pertenece a la Iglesia Católica. Cuando Polonia cayó bajo el comunismo, se aprobó el aborto, y para el año 1963, el número de abortos por año alcanzó la cifra de 260,000. Pero, cuando el sistema comunista colapsó, y Polonia volvió a ser un país democrático, se anuló el derecho del aborto, y el número de abortos bajó a menos de 1,000 por año. En 2004, se practicaron solo 199 abortos en Polonia. Esto muestra lo que una población puede lograr, si lucha a favor de los indefensos.

El 18 de octubre de este año (2009), más de un millón de españoles salieron a las calles de Madrid, para expresar su desacuerdo con los planes del gobierno socialista de flexibilizar aun más las leyes que permiten el aborto. Esperemos que estos tenga un efecto positivo sobre las leyes en ese país.

La pregunta es, ¿qué haremos los evangélicos en América Latina, ante la amenaza del avance del aborto legalizado en nuestro continente? Que Dios nos dé la gracia y el compromiso de levantarnos, y actuar como la ‘sal’ y la ‘luz’ de este mundo.

1 Esta palabra significa, ‘buen nacimiento’, y se trata de anular embarazos donde hay indicios de alguna malformación en el feto.

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